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KYÔ - Surprise GHI - Anxiété WAKU - Hésitation Ku - Peur Ces notions sont toutes vitales dans le BUDO et très importantes dans nos vies. Après avoir vaincu ces erreurs, vous devez acquérir rapidement 4 vertus : 1) REI – politesse : l’art de se comporter de la façon la plus polie possible envers qui que ce soit, à l’intérieur et à l’extérieur du dojo 2) CHOKU - force : l’énergie qui découle de l’unification de l’esprit et du corps pour combattre les difficultés de la vie, l’énergie naît de la combinaison du corps et de l’esprit. 3) SEI - tranquillité : contrôler sa propre personne avec équilibre, calme, sérénité et détermination 4) SOKU - rapidité : rapidité de jugement, être sur le qui-vive afin de ne jamais se tromper, la capacité de répondre immédiatement et de la meilleur façon possible quelle que soit la situation. Votre corps sera en harmonie avec votre esprit si vous pratiquez ces techniques et vertus quotidiennement. d'après NEBI VURAL 6em DAN AIKIDO
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El maestro de té señor Yamanouchi, un aristócrata japonés del siglo XVIII, pidió cierta vez a su maestro de té que lo acompañara a visitar Edo, donde iba a quedarse durante un tiempo. Quería presumir ante los demás cortesanos, de la destreza de su criado en los rituales de la ceremonia del té. El maestro de té sabía todo lo que hay que saber sobre esa ceremonia, pero poco más; era un hombre pacífico. Sin embargo, se vestía como un samurái, tal como requería su elevada posición.
Un día, mientras el maestro de té paseaba por la gran ciudad, fue abordado por un samurái que lo retó a un duelo. El maestro de té no era espadachín y trató de explicárselo al samurái, pero éste se negó a escuchar. Rechazar el duelo deshonraría tanto a la familia del maestro de té como al señor Yamanouchi, así que tuvo que aceptar, aunque eso suponía una muerte segura. Y lo hizo, exigiendo solo que el duelo se pospusiera hasta el día siguiente. Su deseo le fue concedido. Lleno de pánico, el maestro de té corrió hasta la escuela de esgrima más cercana. Si iba a morir, quería aprender a hacerlo honorablemente. Ver al maestro de esgrima solía requerir cartas de presentación, pero el maestro de té insistió tanto y estaba tan aterrorizado que al final le concedieron una entrevista. El maestro de esgrima escuchó su relato. El espadachín se mostró comprensivo: enseñaría al pobre visitante el arte de morir, pero primero quería que le sirviera un té. El maestro de té procedió a realizar el ritual con modales tranquilos y una concentración perfecta. Al final, el maestro de esgrima exclamó: ¨¡No es preciso que aprendas el arte de la muerte! El estado mental en el que ahora te encuentras basta para hacer frente a cualquier samurái. Cuando veas a tu contendiente, imagina que estás a punto de servir el té a un invitado. Quítate el abrigo, dóblalo con cuidado y coloca tu abanico encima justo como haces en el trabajo¨. Una vez completado este ritual, el maestro de té iba a levantar su espada con el mismo ánimo atento. Entonces estaría listo para morir. El maestro de té aceptó hacer lo que su profesor decía. Al día siguiente fue a encontrarse con el samurái, a quién no se le escapó cuánta tranquilidad y dignidad había en la expresión del rostro de su rival mientras se despojaba del abrigo. Tal vez, pensó el samurái, este torpe maestro es en realidad un diestro espadachín. Hizo una reverencia, pidió perdón por su conducta del día anterior y se marchó deprisa. voir son site |
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